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La muerte como espectáculo digital
Redactado por: AdminwebYa era muy poco lo que nos faltaba por ver en ese gobierno. Ahora, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, pretende que el fusilamiento de Nidal Hasan se transmita en directo por internet.
Hasan, condenado por asesinar a 13 personas y herir a otras 32 en Fort Hood, Texas, en 2009, tiene fijada su ejecución para el 3 de diciembre. El Pentágono anunció que la retransmitirá, aunque todavía no ha precisado por qué medio, mientras la iniciativa recupera la práctica de convertir la muerte de un condenado en un espectáculo público.
Según informó CBS News, Hegseth defendió la transmisión alegando que la gente debía comprender que determinados actos tienen consecuencias. El Pentágono tiene la finalidad declarada de que millones de personas contemplen el fusilamiento como advertencia y Donald Trump ha apoyado la iniciativa. Sin embargo, el anuncio ha desatado una gran polémica por la aberración que supone la tortura a la vista de todos y, de paso, por colocar en una posición incómoda a las grandes plataformas digitales.
Meta, propietaria de Facebook e Instagram, prohíbe expresamente transmitir ejecuciones capitales en directo. TikTok veta los contenidos extremadamente violentos. YouTube restringe las imágenes sangrientas destinadas a provocar conmoción y las transmisiones con armas de fuego. X también suele bloquear la difusión de escenas que muestran el momento de la muerte.
David Greene, abogado de la Electronic Frontier Foundation, organización estadounidense defensora de los derechos digitales, explicó a CBS la dificultad del caso. Si un particular anunciara que va a retransmitir una ejecución, probablemente las plataformas lo impedirían. Pero aquí interviene el propio Gobierno y ya se sabe que los dueños de las plataformas son el ejército incondicional de Trump, muchos de ellos con altos rangos militares en el Pentágono.
Los expertos coinciden en que las redes sociales agravarán las consecuencias de esta exhibición. Una ejecución pública termina cuando se dispersan los espectadores, pero en internet la muerte puede reproducirse millones de veces, recortarse, convertirse en memes y reaparecer durante años. Las imágenes pueden llegar a menores, afectar a familiares y circular entre personas que nunca eligieron presenciarlas.
Un estudio publicado en 2024 en la revista científica PNAS relacionó la exposición repetida a imágenes de violencia con mayores niveles de estrés sicológico. Las plataformas pueden transformar una ejecución en contenido viral, sometido a las mismas dinámicas de atención que cualquier espectáculo. El castigo adquiere así una audiencia potencialmente ilimitada y una permanencia que los entusiastas de la guillotina jamás tuvieron a su alcance.
Hasan justificó la masacre de Fort Hood como una respuesta a las guerras de Estados Unidos contra países musulmanes, que interpretaba como una agresión contra el islam. Retransmitir su fusilamiento podría alimentar precisamente el odio y la violencia que se pretende combatir, facilitar su utilización como propaganda e incluso convertir al condenado en un mártir para millones de personas que sienten como un agravio las guerras desatadas por Estados Unidos. Las empresas tecnológicas tendrán que decidir si contribuyen a multiplicar esas imágenes y sus posibles consecuencias, cuando pocos dudan que semejante exhibición alimentará nuevas espirales de violencia. (Granma).
