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La presencia cósmica de Cepeda en su vuelo 400
Redactado por: AdminwebLa Habana.- ARMANDO Sánchez Meneses le dijo a Frederich Cepeda, en el hotel Pernik de la ciudad de Holguín, que el jardín izquierdo del equipo Cuba iba a ser suyo por mucho tiempo.
Aquella sentencia, con un Cepeda de 22 años y repleto de talento desde la gorra hasta los spike, pudiera no tener ninguna resonancia porque era una verdad ya demostrada por el espirituano, pese a su juventud.
Sin embargo, lo que hizo célebre la frase es que le fue dicha al 24 de Sancti Spíritus, y luego de los equipos Cuba por más de 15 años, el 28 de junio de 2002, casi a las 12 de la noche.
Ese día cedió el último out en la final de la Serie Nacional, entre Holguín y Sancti Spíritus, al poncharse frente a los envíos del zurdo Oscar Gil, en el Calixto García.
Como Armando tenía razón, justamente 24 años después, exactamente igual al ya mítico número que lleva en su uniforme de leyenda del beisbol cubano, Frederich despachó su jonrón 400, a su juvenil edad de 46 años. Se que recuerda la fecha del ponche, como recordará la de este 18 de octubre de 2026.
Desde la noche de 2002 hasta hoy lo único que ha hecho este hombre es hacerle un homenaje a la pelota cada vez que se para en la caja de bateo.
Cuesta mucho afirmarlo, sobre todo por el riesgo de ser absolutos ante la constelación que ha presidido el firmamento de las temporadas cubanas; sin embargo, no estaríamos lejos de la verdad si decimos que es el bateador más grande que ha pasado por ellas.
Conocemos que no le gustan los epítetos, que disfruta el amor por el beisbol como el novio fiel de la pelota, y que, aunque agradece los elogios de aficionados y de la prensa, prefiere la humildad y la modestia como compañeras.
Pero hay que hablar de ti Frederich; tu nos obligas con tu todavía cósmica presencia, con tu porte de pelotero estrella, al que le queda bien tu postura reservada y de respeto al juego, a tus contrarios y a tus compañeros de equipo.
Solo otros tres peloteros llegaron y pasaron esa cifra de cuadrangulares: Orestes Kindelan (487), Lázaro Junco (405) y Omar Linares (404).
Creo que le será difícil alcanzar al Tambor Mayor, pero lo que si es cuestión de tiempo es que se converta en el segundo jonronero cubano.
Cepeda es, además, el primero en series nacionales en varios departamentos: en jits conectados, tubeyes, extrabases, carreras impulsadas, porcentaje de embasado y bases por bolas recibidas.
Según el Sherlock Holmes de las series nacionales, Benigno Daquinta, el jonrón cien de Cepeda fue en el mismo parque José Antonio Huelga en el que acaba de pegar el 400. El de la primera centena lo dió ante el tunero Yoalkis Cruz, el 3 de febrero de 2005. Llegó a los 200 vuelacercas en el Nelson Fernández frente al zurdo Yulieski González, el 11 de enero de 2011.
El 24 de agosto de 2019 largó el 300 sobre un envío del pinero Maikel Martinez, también en el José Antonio Huelga.
Para todos los amantes del beisbol, sobre todo los que siempre han llenado nuestros estadios, es una suerte haber vivido y disfrutado el tiempo de Cepeda.
Es también una suerte verlo hoy de una provincia a otra, en un estadio en el oriente del país, en su tierra o en la capital, con su historia a cuesta; o lo que es lo mismo, con el beisbol en medio del pecho.
Gracias Cepeda por el jonrón 400, en una campaña atípica por la difícil situación que atraviesa el país, pero ya grande porque estás tu para hacerla crecer. (JIT).
